"CONCORDE"

Mucho más que la muerte de un avión comercial.

 

Artículo publicado en una revista de publicidad local

en su momento, y hoy reproducido en esta Web,

 por creer que el concepto no ha perdido vigencia.

               

                   El 24 de Octubre del 2003, a las 16.05 horas en el aeropuerto de Heathrow  (Inglaterra), aterrizó el ultimo avión comercial supersónico en servicio.

 

                   La belleza de su diseño, y sus avanzadas prestaciones tecnológicas, que le habían permitido la imbatible proeza de poder cruzar el atlántico en menos de tres horas, pudieron menos que la capacidad de análisis de los modernos gerentes tecnócratas que determinaron un mantenimiento deficitario.

 

                   Mientras se mantienen costosos equipos bélicos de dudosa utilidad para la humanidad y sombría rentabilidad, para quien los posee, se desguaza una maravilla tecnológica, por falta de idoneidad en una gerencialidad sometida y unificada sobre un criterio terminante de ganancia o muerte.                      

                  ¿Pero como -nos preguntamos-, no se pudo hacer nada para evitar la perdida de uno de los mayores adelantos tecnológicos de la aviación comercial civil?

                 La respuesta tal vez sea trágica, y puede obedecer a inoperancia, dolo, u obsecuencia a determinados poderes. Las tres opciones son sumamente viables en el ámbito gerencial de hoy. Ya que uno de los Concorde, que había volado mas de 30 años sin inconvenientes, en los últimos años y como para demostrar su vejez, sufrió un accidente inexplicable. (De un avión americano que había despegado minutos antes, se desprendió una chapa del fuselaje que provocó el reventón de una cubierta y el incendio del Concorde). Esto, por supuesto, justificó el incremento de los controles de mantenimiento volviendo al mismo oneroso. Así se cerró el círculo que determinó su muerte. Pero, neófito yo, o tal vez incrédulo, me pregunto: ¿Puede despenderse una chapa del fuselaje de un avión?, en todo caso ¿cual era el mantenimiento que fallaba? ¿Por que, se aceptó como falencia del Concorde lo que fue grave falencia de otro avión? Creo que cuando hablo de dolo u obsecuencia, soy generoso.

                  Cuando el Concorde despegó por primera vez, muchos de los que hoy orillamos los sesenta; éramos jóvenes. Fue en Toulouse (Francia) en el año 1969. Era la época del mundo "dividido" en dos facciones "antagónicas", ambas con sus ideologías e idologías. Aún nuestro pensamiento buscaba la fórmula correcta o el camino ideal para la realización del hombre concreto.

                  La humanidad había cometido infinitas torpezas a lo largo de su existencia histórica - pero - paralelas a esas torpezas se podían analizar las creaciones de los hombres. Y de estas creaciones, la última y la más fascinante era el Concorde. Solo era cuestión de encontrar la política adecuada que unificara a todos los países en un único sueño; la búsqueda de un futuro mejor.

                  Después, algo pasó. Una de las potencias antagónicas dejo de ser, la otra comenzó a ejercer su supremacía -siendo seguida y aceptada como a una gran ramera-, y el mundo se globalizó como se pretendía. pero no se alineó detrás de aquel hermoso sueño, porque el hombre cambió -condicionado-, abandonando su intento de ser un hombre completo y conformándose con ser solo un "Homo Económicus". Sin reglas, sin ética, sin amor. El dinero justifica todos los actos por horrorosos que sean. Todo se ajusta a la ganancia, o no se hace. No hay objetivos de superación, nadie quiere ser mejor, solo quieren ser ricos. Tiemblo al pensar que en adelante, ningún diseñador se atreva a bosquejar una maravilla tecnológica semejante.

                 Si los hombres que manejan el poder político en el mundo, no reaccionan a tiempo, tal vez volvamos a vivir de la casa y de la pesca deambulando por los manglares, después de haber terminado con todas las creaciones de los hombres que ya no sean rentables.

                  Por eso, aunque haya sido durante tres décadas un lujo reservado a unos pocos (que ya nadie podrá darse), cuando lo veo inclinar por última vez su estilizada trompa, para tocar el suelo minutos después con toda su belleza técnica, no se si lagrimeo porque estoy asistiendo al funeral de la aviación supersónica comercial, o porque estoy viendo morir definitivamente al hombre con sueños.

 

   Después de la necedad, el negocio que la justifique.

                

  El Concordé ha muerto; eso es objetivamente cierto. Pero, como ante cualquier otra muerte absurda en estos tiempos, el sistema elabora una justificación. A partir de primero de Diciembre, los ejemplares de la obra de arte que surcó los cielos del planeta, totalmente despiezados, se subastarán en Londres con precios que van desde 50 a más de 58.000 dólares.

                  Para los cazadores de souvenir, (esos señores maestros en invertir dinero en su ego), habrá para elegir; Instrumentos de vuelo, ruedas, alerones, asientos, paneles de control, hélices de turbinas, piezas especiales del fuselaje y hasta vajilla, serán sus delicias.

                  Y hasta descubrimos una frase: "El Concordé no parte, se reparte".

                  Eso sí, la recaudación será donada a organizaciones sin fines de lucro, como Get Kids Going, que ofrece "sillas de ruedas a deportistas discapacitados". Irreprochable ¿No?

                 ¿Será entonces que todas las maravillas deben morir, para que se preocupen por "hacerlas rentables"?