La historia de un tesoro.

Fragatas Británicas

Una visión de los hechos e intereses

que enfrentaron a las naciones y a los hombres,

 en el virreinato del Río de La Plata,

a poco de nacer el país.

 

 Visión esta -que como otras- sugiere la necesidad

de una docencia pragmática sobre

la historia Argentina.

Por:  Pedro Lapido Estran

Santiago de Liniers

 

Sobre bibliografía de Ricardo Garay.

 Director de Investigaciones del Consejo Nacional de Investigaciones (Francia)

Partes extractadas del diario La Nación,  (Julio 2006)

 

                          El 25 de Junio de 1806, el comodoro Sir Home Popham, desembarca las tropas inglesas de la flota a su mando, en las costas de Quilmes. El objetivo: apropiarse del tesoro de la Compañía de Filipinas, depositado en el fuerte de Buenos Aires. El Virrey Sobremonte, cumpliendo instrucciones del rey de España, huye hacia Córdoba con el tesoro.

                         Popham entonces, se apodera de los navíos que están anclados en el estuario del Río de la Plata y de los que entran al puerto de Buenos Aires, esperando hacer presión de esta manera sobre el Virrey.

                        Alzaga y Pueyrredon, dueños  de dos casas comerciales aliadas y propietarios de los barcos, se alían con otros propietarios y se rebelan. Los éxitos militares que protagonizan son conocidos, no así, el contexto en el que se originan los conflictos y sus consecuencias. Los que intentaremos resumir:

 

                         En el siglo XVIII, los piratas del Caribe y el poder naval británico, dificultaban cada vez mas los envíos de oro y plata de América hacia España. En 1776, el rey de España crea el Virreinato del Río de La Plata, abriendo a los caudales americanos una ruta alternativa. Esta alternativa, que prometía una mayor seguridad en el transito de los tesoros de América hacia España, es pronto detectada por los británicos, a lo que se agrega la aparición de Napoleón Bonaparte en la escena militar y política de Europa, que como parte de su dominio, impone a España una contribución monetaria de 2.800.000 libras anuales, con lo que convierte a la depredadora corona española, en mero país de transito para el oro y la plata americanos, quien se ve obligada a asegurar el tránsito de esos caudales a Francia.

                         La situación económica del imperio español se degrada, y los ejércitos del rey de España en América, no son suficientes para asegurar los bienes de la población, en caso de invasión extranjera. Pero el rey intenta de todos modos, salvar los tesoros que puede.

                      Napoleón se prepara a invadir a Inglaterra y los ingleses ven con recelo a toda Hispanoamérica, por ser (dadas las circunstancias) la fuente financiera del Gran Corzo. Así las cosas, el 5 de Octubre de 1804, cuatro fragatas españolas que llevan tesoros procedentes del Río de La Plata, son interceptadas por la marina británica, cerca de Cádiz. Los ingleses consiguen hundir una y lograr la rendición de las otras tres, apoderándose de un fabuloso tesoro cercano a las dos millones de libras. En esta acción capturan también al futuro general Carlos de Alvear, que años mas tarde, volverá a Buenos Aires con José de San Martín, en un buque ingles. 

                         España declara la guerra a Inglaterra, que a su vez, interrumpe entonces abiertamente el trafico de barcos españoles. El comercio con el Río de La Plata solo puede continuar con barcos portugueses (aliados tradicionales de Inglaterra) o barcos norteamericanos (considerados neutrales, aunque aliados tradicionales de Francia).

                         El Río de La Plata entonces, se convierte en un territorio apetecido por comerciantes y aventureros internacionales, interesados bien que en los tesoros, el contrabando o el trafico de negros de Buenos Aires y sus derivados.

                         El conde Santiago Luis Enrique Liniers, hermano mayor de Santiago Liniers, se instala en Buenos Aires en 1790. Poco después llegan, de la isla francesa de Mauricio en el océano indico, Armando Perichon y el norteamericano William Pío White, amigo y aliado en multitud de negocios ilícitos en oriente con el futuro comodoro Home Popham.

                         Además de los metales preciosos, la única producción del Virreinato que puede competir en el mercado internacional es la ganadería y la exportación de cueros. Esta actividad agrupa a los sectores más dinámicos de la población, que obtienen cada vez mas concesiones del rey para exportar a nivel internacional. Se destacan en ella, los Alzaga y los Pueyrredon, dos casas comerciales aliadas.

                         El grupo francés conspira en la corte española, lo que obliga a Martín de Alzaga a actuar políticamente desde el Cabildo, Teniendo como secretario a mariano Moreno, un abogado brillante. A Liniers, White y el grupo francés, los defiende Bernardino Rivadavia, abogado sin titulo universitario. Veamos ahora a otro de los personajes claves en esta historia.

                          Nacido de una familia aristocrática empobrecida, Home Popham obtiene un rango militar que le ocasiona gastos enormes y que no alcanza a cubrir con su sueldo de marino. Se encarga del transporte de tropas, lo que le procura algunas comisiones ocultas. El problema es que Inglaterra es un país comercial, que prefiere el dominio marítimo a las expediciones militares.

Conspira entonces con el patriota/aventurero Francisco Miranda (Venezuela), con quien elabora planes de independencia sudamericana con tutela comercial inglesa. El gobierno ingles los escucha, pero no se decide a apoyarlos.

                          Holanda, aliada de Napoleón, posee el cabo de Buena Esperanza, lo que amenaza el trafico comercial británico con Oriente. El 29 de Julio de 1805, el general Baird recibe orden de tomar el Cabo. El comodoro Home Popham es asignado a transportar las tropas. Llegan el 4 de Enero de 1806, y Baird lo toma el 18.  El 28 de Marzo llega al Cabo, procedente de Buenos Aires, el capitán norteamericano T. Wayne, a bordo de su barco negrero Elizabeth, con un dato de William Pío White para Popham: "el tesoro de la Compañia de Filipinas", depositado en el fuerte de Buenos Aires.

                         En el hemisferio sur, un comandante de expedición británica puede decidir nuevas operaciones sin intervención del gobierno británico.

                          Popham trata entonces de convencer a Baird de enviarlo al Río de La Plata.  Le muestra los planes elaborados con Miranda y presentados ante el gobierno inglés, pero calla la información sobre el tesoro. Como argumento de peso menciona la expedición liberadora de Miranda a Venezuela, con aventureros norteamericanos, embarcados en buques ingleses.

                            Termina convenciendo a Baird y zarpa hacia Buenos Aires el 14 de Abril, transportando tropas al comando del general Beresford. Llevan un pasajero francés, que conoce dónde está el tesoro. Durante el viaje y como parte de las intrigas que lo acerquen a su objetivo, pone al corriente del secreto a Robert Fernyhough, un subalterno. Pronto toda la tripulación, incluyendo a Beresford, sabe del tesoro.

                               En Quilmes, emisarios de White ayudan al desembarco ingles, y guían a Beresford hacia Buenos Aires. Esa misma noche, el virrey Sobremonte hace sacar el tesoro de la ciudad, y finalmente huye con él hacia Luján. Withe actuando como interprete de Beresford, convence al brigadier de La Quintana de capitular. A las 4 de la tarde del 27 de junio, White entra al fuerte de Buenos Aires con las tropas inglesas.

                                 Al no encontrar el tesoro, deciden la toma de los navíos como moneda de cambio. El Cabildo, que representa a los propietarios de las naves, escribe al virrey para que devuelva el tesoro. Presionado, Sobremonte cede, pero con la promesa de la restitución de los barcos. White organiza una expedición a Luján y vuelve con el tesoro. Sobremonte sigue hacia Córdoba, donde empieza a preparar una expedición militar destinada a reconquistar Buenos Aires.

                                   White, Popham y el grupo francés no pueden impedir que Beresford embarque el tesoro hacia Londres. Beresford empieza también a devolver los barcos, pero White lo convence de quedarse con parte de ellos. (a falta de tesoro)

                                 Es en este preciso momento cuando empieza "la reconquista", ya que Pueyrredón y Alzaga los más grandes perjudicados entre los propietarios de barcos, juntan fuerzas contra los ingleses. Pueyrredón libra batalla en las afueras de la ciudad (Perdriel), donde pierde momentáneamente. En la ciudad, Alzaga, arma a la población. Santiago Liniers, hermano  del conde y militar francés, no recibiendo nada de White (a la sazón el gran manipulador de las circunstancias), se pone a las ordenes de Pueyrredon. Juntos, levantan un ejercito y recuperan Buenos Aires con la ayuda de Alzaga y los suyos, antes de que las tropas de Sobremonte lleguen de Córdoba. (las cosas que producen "las circunstancias")

                                El 17 de Septiembre, el tesoro de Buenos Aires, llega a Londres. Se carga en ocho carros, transportando cada uno cinco toneladas de pesos plata, (40.000 kilos en total) arrastrados por seis caballos cada uno.  

                             Los acontecimientos, desencadenados por un tesoro del rey y uno de los comerciantes, se aceleran. Pueyrredon viaja a España a buscar ayuda militar, pero no recibe satisfacción. El 10 de febrero de 1807, Alzaga destituye a Sobremonte. Ese mismo año, Liniers se hace virrey con el apoyo de Napoleón. Libera a White y organiza un ejercito para proteger a los comerciantes porteños, pero les grava sus finanzas hasta limites insoportables.

                                En 1808, Napoleón invade España. El 1º de Enero de 1809, Alzaga y Moreno se levantan contra Liniers, pero son derrotados. El 25 de Mayo de 1810 la fortuna le sonríe a Moreno, que ordena fusilar a Liniers el 26 de Agosto. Otro cambio de fortuna, y el 6 de Julio de 1812 Rivadavia condena a Alzaga a la horca.

                                 

                                 Libre de la tutela española, ha nacido La Argentina, que se ocupa en desarrollar su capital agrícola y ganadero avanzando hacia el desierto en una larga historia de indios y de blancos, de unitarios y federales. Grandes extensiones regadas con sangre y una clara demostración de que la independencia no fue motivada por anhelos de libertad sino por intereses económicos.

 

                                 A fines del siglo XIX, 10 millones de inmigrantes europeos, acuden a ("La tierra de la segunda esperanza"). En los albores de la Primera Guerra Mundial (1914/18), la Argentina es la sexta potencia en el mundo. Y la opinión mundial polemiza sobre quien, de los tres países: Estados Unidos, Australia o la Argentina, dominará económicamente el siglo XX.

                                 

                                 Esta vez: ¿Quien se llevó el tesoro?

 

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