|
(Panamá)
ANATOMICA
--Pronto, pronto, doctor, abrid sin miedo. ¡No oís cómo palpita aquí en el fondo la queja de un sollozo quedo, quedo! Abrid, abrid, doctor, que está muy hondo. --¿Dónde le duele a usted? --Aquí escondido. --Algún tumor tal vez, un cuerpo extraño. --Es un dolor que ha tiempo lo he sentido. Abrid, abrid, doctor, que aquí hay un nido Y lo habita un reptil: ¡El desengaño! --Enfermedad mortal, pobre paciente, no la cura la ciencia en su adelanto... ¿Extraigo el corazón? ... --Precisamente el corazón, doctor...¡Me duele tanto!
|
(Argentina)
MUCHACHA CON OJOS DE LUCIÉRNAGA
Yo te busqué, muchacha, en otros ojos, en otras mariposas del verano: busqué tu cara en diferentes rostros y te besé la boca en otros labios. ¡Ah! Cuantas veces llamaste a mi puerta con la piel de rocío de tus manos, y escuche cada uno de tus pasos burlando los silencios de mi cuarto... Entonces despertaba y era el viento que tomaba las formas de tu mano y agitaba la rama de los árboles para ocultar tu nombre entre los pájaros... A veces, cuando un nuevo desengaño con gusto a sal humedece mis labios y en mi noche de estrellas apagadas me emborracho con vinos que están agrios... Tu me llamas con cantos de sirenas y untas con miel aquestos panes ácimos, y me miras con ojos de luciérnagas y pones alas a mis pies de barro... No sé si existes o si te he soñado, pero tú me redimes de fracasos Porque enciendes la llama de los sueños en estos pobres leños apagados y descubres azules horizontes en el prosaico cielo cotidiano. ¡Que importa si eres sólo una esperanza: Es tan lindo vivir enamorado!
|
(Venezuela)
Al ocultarse el sol tras la montaña, Me dirigí ayer tarde al triste sitio donde al fin concluyen las locas vanidades. Mirando los altísimos cipreses y los llorosos sauces, y la rosa común, y el mausoleo de cincelado jaspe, sentí en lo más profundo de mi alma dolor inexplicable, al ver que hasta en la casa de los muertos existen los contrastes. Otra cosa observaba al poco rato con extrañeza grande: muy húmedas estaban unas tumbas, otras secas hallábanse. "Decidme – pregunté al sepulturero --: ¿cómo puede explicarse que mientras unas tumbas están secas, otras húmedas se hallen?" Y el viejo guardador de los difuntos repuso con voz grave: "Los que reposan en las tumbas secas, señor..., no tienen madre".
|
|
Argentina
Aún conservo la pena que me envolvió esa tarde en que yo tuve miedo y tu fuiste cobarde. Era un tiempo en que el aire se aromaba de tilos y en nuestros corazones galopaba el cariño. Me encontraste, ¿recuerdas? desterrando un olvido, yo te hallé tras la copa, solitario y sombrío. Y todo fue tan simple como el agua y el vino unimos nuestras manos y el mundo fue distinto. Y soñamos el sueño de las pequeñas cosas un hogar con su fuego, un jardín con sus rosas. Después...fuimos quitando hojas al almanaque y entre pausas y esperas se nos fue haciendo tarde. Porque ante los escollos, cual marinos cobardes lloramos en la orilla, mientras se hundía la nave. |
(Argentina) El doctor Francisco Narciso de Laprida, asesinado el día 22 de septiembre de 1829 por los montoneros de Aldao, Piensa antes de morir:
Zumban las balas en la tarde última. Hay viento y hay cenizas en el viento. Se dispersan el día y la batalla deforme, y la victoria es de los otros. Vencen los bárbaros, los gauchos vencen. Yo, que estudié las leyes y los cánones, yo, Francisco Narciso de Laprida, Cuya voz declaró la independencia de estas crueles provincias, derrotado, de sangre y de sudor manchado el rostro, sin esperanza ni temor, perdido, huyo hacia el sur por arrabales últimos. Como aquel capitán del Purgatorio que, huyendo a pie y ensangrentando el llano, fue cegado y tumbado por la muerte donde un oscuro río pierde el nombre, así habré de caer. Hoy es el término. La noche lateral de los pantanos me acecha y me demora. Oigo los cascos de mi caliente muerte que me busca con jinetes, con belfos y con lanzas. Yo que anhelé ser otro, ser un hombre de sentencias, de libros, de dictámenes, a cielo abierto yaceré entre ciénagas; Pero me endiosa el pecho inexplicable un júbilo secreto. Al fin me encuentro con mi destino sudamericano. A esta ruinosa tarde me llevaba el laberinto múltiple de pasos que mis días tejieron desde un día de la niñez. Al fin he descubierto la recóndita clave de mis años, la suerte de Francisco de Laprida, la letra que faltaba, la perfecta forma que supo Dios desde el principio En el espejo de esta noche alcanzo Mi insospechado rostro eterno. El círculo Se va ha cerrar. Yo aguardo que así sea. Pisan mis pies la sombra de las lanzas que me buscan. La belfas de mi muerte, los jinetes, las crines, los caballos, se ciernen sobre mí...Ya el primer golpe, ya el duro hierro que me raja el pecho, el íntimo cuchillo en la garganta.
Un poema creado sobre una conjetura. El pensamiento último de un hombre antes de su violenta muerte.
Solo un gran escritor puede hacer esto con tanta maestría. Es la mejor lectura para las generaciones jóvenes. No hace falta mirar hacia afuera. Estuvo y está aquí, fue y es nuestro. Es y será:
JORGE
LUÍS BORGES
|
Argentina CAOS Yo no tengo la culpa de haber llegado tarde a la fiesta que el mundo tenía preparada. Cuando crucé su puerta crujían las columnas, morían de tristeza las pálidas estatuas, y los hombres lloraban los misterios eternos, se comían entre ellos, perdían la palabra en un caos profundo como el mar solitario que derrumba, transita e inaugura la calma. Yo pretendí salvarme por caminos azules, hice un muro de libros detrás de mis espaldas. me hice amiga del árbol y la espiga naciente, inventé alguna historia con pájaros y magia, y desperté un domingo masticando despacio la carne de algún hombre cuyo rostro ignoraba.
"A SALVO" Fondo Editorial Bonaerense La Plata - Buenos Aires - Argentina - 1980
|
|
(Argentina)
La partícula cósmica que navega en mi sangre en un mundo infinito de fuerzas siderales. Vino a mí tras un largo camino de milenios cuando, tal vez, fui arena para los pies del aire. Luego fui la madera, raíz desesperada. Hundida en el silencio de un desierto sin agua. Luego fui caracol, quien sabe dónde. Y los mares me dieron la primera palabra. Después, la forma humana desplegó sobre el mundo la universal bandera del músculo y la lágrima. Y brotó la blasfemia sobre la vieja tierra. Y el azafrán, y el tilo. La copla y la plegaria. Entonces vine a América para nacer un Hombre. Y en mí junté la pampa, la selva y la montaña. Si un abuelo llanero galopó hasta mi cuna. Otro me dijo historias en su flauta de caña. Yo no estudio las cosas, ni pretendo entenderlas. Las reconozco, es cierto, pues antes viví en ellas. Converso con las hojas en medio de los montes y me dan su mensaje las raíces secretas. Y así voy por el mundo sin edad ni destino. Al amparo de un cosmos que camina conmigo. Amo la luz, el río, el camino y la estrella y florezco en guitarras porque fui la madera.
|
(Argentina)
Hay gente que con sólo decir una palabra enciende la ilusión y los rosales; que con sólo sonreír entre los ojos nos invita a viajar por otras zonas, nos hace recorre toda la magia. Hay gente que con sólo dar la mano rompe la soledad, pone la mesa, sirve el puchero, coloca las guirnaldas; que con sólo empuñar una guitarra hace una sinfonía de entrecasa. Hay gente que con sólo abrir la boca llega hasta los límites del alma, alimenta una flor, inventa sueños, hace cantar el vino en las tinajas y se queda después como si nada. Y uno se va de novio con la vida desterrando una muerte solitaria pues sabe que a la vuelta de la esquina hay gente que es así, tan necesaria.
|
(Uruguay)
NO TE SALVES
No te quedes inmóvil al borde del camino no congeles el júbilo no quieras con desgana no te salves ahora ni nunca no te salves no te llenes de calma no reserves del mundo sólo un rincón tranquilo no dejes caer los párpados pesados como juicios no te quedes sin labios no te duermas sin sueño no te pienses sin sangre no te juzgues sin tiempo pero si pese a todo no puedes evitarlo y congelas el júbilo y quieres con desgana y te salvas ahora y te llenas de calma y reservas del mundo solo un rincón tranquilo y dejas caer los párpados pesados como juicios y te secas sin labios y te duermes sin sueño y te piensas sin sangre y te juzgas sin tiempo y te quedas inmóvil al borde del camino y te salvas entonces no te quedes conmigo.
|
|
(Argentina) LA PATRIA
Se nace en cualquier parte, es el misterio, es el primer misterio inapelable, pero se ama a una tierra como propia y se quiere volver a sus entrañas. Allí donde partir es imposible, donde permanecer es necesario, donde el barro es más fuerte que el deseo de seguir caminando. Donde las manos caen bruscamente Y estar arrodillado es el descanso, donde se mira el cielo con soberbia, desesperada y áspera, donde nunca se está del todo solo donde cualquier umbral es la morada, donde se quiere amar y dar un hijo y se quiere morir, está la patria.
Quede registrada mi admiración, por la que yo considero - respetando la opinión de todos los demás - La mejor poeta que dieron las letras argentinas. Pedro Lapido Estran.
|
(Argentina) SIMPLEMENTE VIVIR Fragmento de La Epopeya "El Hombre"
Simplemente vivir tal vez no sea, más que el sino angular del ser humano desde el origen mismo de los tiempos, -si alguna vez el hombre ha comenzado-. Porque el hombre aparece entre las piedras desde tiempos remotos e ignorados y burlándose a veces de las ciencias nos asombra de pronto un cavernario. Tal vez sea el mismo hombre reciclado en enigmas de gases incorpóreos, en minúsculos dioses microbianos, o en etéreos submundos nebulosos, que son dimensionales o sagrados. Porque: qué sabe el hombre de si mismo, Si en un hurgar de absurdos atavismos no descubrió su historia: ¡La ha inventado!. Y en vano seguirá buscando un hueso que le demuestre que él es más que eso: un paria cuyo origen ha olvidado. Tal vez es la ignorancia de su cuna lo que sumerge al hombre en una bruma de demenciales odios ancestrales. Puede ser que hasta crea que ha nacido para ser Dios final de los caídos, sobre una lápida de iniquidades. ¡Tan distinto es el hombre de los hombres! es tonto y es genial; enano y alto. Es buitre y es chacal; paloma y ganso. Es pastor y guerrero de la fe; Mata en nombre de Dios como del Diablo; reza e insulta con la misma boca y hiere y cura con la misma mano. Ha inventado que es rey del universo cohabitando en un barrio de galaxia. Cree ser hijo de un Dios que nunca ha visto, Tal vez para ser fruto en vez de planta. También en nombre de El, exalta vidas; Por la misma razón, las acapara, y otorgándose títulos divinos, en nombre de ese Dios," bendice y mata ". /// |
(Paraguay)
Tras un hombre que amé en la primavera
http://delfinaacosta.blogspot.com/
|
|
José Ángel Buesa "Cubano y eterno", aun contra la opinión académica. POEMA DE LA DESPEDIDA Te digo adiós, y acaso te quiero todavía. Quizás no he de olvidarte, pero te digo adiós. No sé si me quisiste... No sé si te quería... O tal vez nos quisimos demasiado los dos.
Este cariño triste, apasionado, y loco, me lo sembré en el alma para quererte a ti. No sé si te amé mucho...no sé si te amé poco pero sí sé que nunca volveré a amar así.
Me queda tu sonrisa dormida en mi recuerdo, y el corazón me dice que no te olvidaré; pero, al quedarme solo, sabiendo que te pierdo, tal vez empiezo a amarte como jamás te amé.
Te digo adiós, y acaso, con esta despedida, mi más hermoso sueño muere dentro de mi... pero te digo adiós, para toda la vida, aunque toda la vida siga pensando en ti.
|
"Cubano y eterno", aun contra la opinión académica. CARTA A USTED SEÑORA: Según dicen, ya usted tiene otro amante. Lástima que la prisa nunca sea elegante... Yo sé que no es frecuente que una mujer hermosa se resigne a ser viuda sin haber sido esposa, y ni remotamente le discuto el derecho de compartir sus penas, sus goces y su lecho; pero el amor, señora, cuando llega el olvido, también tiene el derecho de un final distinguido. Perdón, si es que la hiere mi reproche; perdón, aunque sé que la herida no es en el corazón... Y, para perdonarme, piense si hay más despecho en lo que yo le digo que en que usted ha hecho; pues sepa que una dama, con la espalda desnuda, sin luto en una fiesta, puede ser una viuda - pero no, como tantas, de un difunto señor -, sino, para ella sola, viuda de un gran amor. Y nuestro amor, ¿recuerda?, fue un amor diferente -al menos, al principio; ya no, naturalmente: Usted era el crepúsculo a la orilla del mar, que, según quien lo mire, será hermoso o vulgar. Usted era la flor que, según quien la corta, es algo que no muere, o es algo que no importa. O acaso, cierta noche de amor y de locura, yo vivía un ensueño...y usted una aventura. Usted juró, cien veces, ser para siempre mía: yo besaba sus labios, pero no lo creía... Usted sabe -y perdóneme-, que en ese juramento influye demasiado la dirección del viento. Por eso no me extraña que ya tenga otro amante, a quien quizás le jure lo mismo en este instante. Y como usted, señora, ya aprendió a ser infiel, a mí, así, de repente... me da pena por él. Sí, es cierto: Alguna noche su puerta estuvo abierta, y yo, en otra ventana, me olvidé de su puerta; o una tarde de lluvia se iluminó mi vida mirándome en los ojos de una desconocida; y también es posible que mi amor indolente desdeñara su vaso bebiendo en la corriente. Sin embargo, señora, yo, con sed o sin sed, nunca pensaba en otra si la besaba a usted. Perdóneme, de nuevo, si le digo estas cosas, pero ni los rosales dan solamente rosas; y no digo estas cosas por usted, ni por mí, sino por los amores que terminan así... Pero vea, señora, qué diferencia había entre usted, que lloraba, y yo, que sonreía, pues nuestro amor concluye con finales diversos: Usted, besando a otro; yo, escribiendo estos versos...
|
He leído tantos conceptos negativos de parte de sus pares -académicos ellos- que sería demasiado, enumerarlos a todos. Pero han escrito, que en su obra se radica un sentimiento de frustración e impotencia, que es irónica y amarga, lindando ha veces con el cinismo. Lo han llamado "cursi", "almibarado", "monótono" "fundamentalista de la poesía rimada" "poeta de criadas y chóferes" autosuficiente y superficial" "machista", etc. Han dicho que alimenta la filosofía del "hombre promedio de estirpe latina". Y yo me pregunto: ¿Es que la alta cultura reniega del amor? Bueno; podríamos creerlo así, ya que se ha dicho que el ámbito de los académicos, es una zona donde el amor raramente se instala. Yo no lo creo, pero puedo decirles a los señores académicos, que no estoy muy seguro de que ellos sean capaces de escribir una poesía "perfecta", por una simple razón; porque una poesía "perfecta", además de contener los valores gramaticales, morfológicos , semánticos, etc. etc., debe llegar al corazón del lector, para radicarse en su espíritu, ha través de la razón. Y en eso; Buesa es un grande de la poesía universal. Y baste un ejemplo: Yo tengo muchos años de lecturas, y en este mismo momento, no recuerdo ninguna poesía de académico alguno, pero si brotan de mi mente, algunas frases de Buesa:
Amigo: Sé que existes, aunque ignoro tu nombre,/ No lo he sabido nunca, ni lo quiero saber. / Pero te llamo amigo para hablar de hombre a hombre, / que es el único modo de hablar de una mujer.
He descubierto que también soy "Cursi" PEDRO LAPIDO ESTRAN
|
|
(Argentina) 1 Felicito a los simples de la especie, a los que están más cerca de la vida a los hombres vulgares que no piensan donde reside el bien y que no saben que Aldebarán es una estrella helada por el razonamiento milagroso de un judío fantástico que puso su marca pitagórica en la luna. Los felicito. Ellos constituyen el árbol de los múltiplos, la "N" que en la raíz cuadrada se aproxima a la velocidad del infinito. Empero, no me sirven esas cosas, esta salutación, casi reproche. He visto un astrolabio y un sextante, y estoy pensando al lado de la esfera. --------------------------------------------------- 2 Mi país no comienza en el cemento ni termina en la voz de la cebada. Es infinito, como la mirada de un niño, sostenida por el viento Yo poseo de él solo un fragmento, un tallo, una paloma, casi nada. Y sin embargo, tengo por ganada su inmensidad, la sangre de su aliento. Un algarrobo, y doy con la dureza una calandria y hallo la ternura un jinete, y encuentro el habitante. Y si a Dios procuro en mi simpleza, me interno legua a legua en la llanura, y lo tengo ante mi, siempre adelante.
Roberto Themis Speroni: El placer de recordar a un gran poeta, como él se lo merece, Ple.
|
"Cubano y eterno", aun contra la opinión académica. POEMA DE LA CULPA Yo la amé, y era de otro, que también la quería./ Perdónala, señor, porque la culpa es mía. Después de haber besado sus cabellos de trigo, / nada importa la culpa, pues no importa el castigo. Fue un pecado quererla, Señor, y, sin embargo, / mis labios están dulces por ese amor amargo. Ella fue como un agua callada que corría... / Si es culpa tener sed, toda la culpa es mía. Perdónala, Señor, tú, que le diste a ella / su frescura de lluvia y su esplendor de estrella. Su alma era transparente como un vaso vacío./ Yo lo llené de amor. Todo el pecado es mío. Pero, ¿cómo no amarla, si tú hiciste que fuera / turbadora y fragante como la primavera? ¿Cómo no haberla amado, si era como el rocío / sobre la hierba seca y ávida del estío? Traté de rechazarla, Señor, inútilmente, / como un surco que intenta rechazar la simiente. Era de otro. Era de otro, que no la merecía, / y por eso, en sus brazos, seguía siendo mía. Era de otro, Señor. Pero hay cosas sin dueño: / Las rosas y los ríos, y el amor y el ensueño. Y ella me dio su amor como se da una rosa, / como quien lo da todo, dando tan poca cosa... Una embriagues extraña nos venció poco a poco: / Ella no fue culpable, Señor..¡ni yo tampoco! La culpa es toda tuya, porque la hiciste bella, / y me diste los ojos para mirarla a ella. Toda la culpa es tuya, pues me hiciste cobarde / para matar un sueño porque llegaba tarde. Sí. Nuestra culpa es tuya, si es una culpa amar / y si es culpable un río cuando corre hacia el mar. Es tan bella, Señor, y es tan suave, y tan clara, / que sería un pecado mayor si no la amara. Y, por eso, perdóname, Señor, porque es tan bella, / que tú, que hiciste el agua, y la flor, y la estrella, tú, que oyes el lamento de este dolor sin nombre, / tú también la amarías, ¡si pudieras ser hombre!
¡GRANDIOSO! Ple.
|
(Perú) MADRIGAL DEL CAZADOR SIN PRESA
|
|
|
Poesías
|